jueves, 10 de marzo de 2016

Características del Barroco

   



Edad Media~Renacimiento~Barroco

La humanidad ha atravesado diferentes períodos históricos, algunos de desarrollo; otros de crisis, pero sin lugar a dudas cada uno tiene sus características que los diferencian de los demás. Hoy nos ocupamos de mencionar cuáles son algunas diferencias que hay entre tres de los más importantes períodos de la historia: el Renacimiento y la Edad Media y el Barroco.
“Renacimiento” significa literalmente “resurgir”, “renacer “. Fue un movimiento cultural europeo que se desarrolló entre finales del siglo XIV y el XVI. La Edad Media, en cambio fue  anterior al Renacimiento; se sitúa entre el siglo V y el XIII; y el Barroco es posterior al Renacimiento y comprende entre los siglo XV y XVII. Las tres épocas fueron notablemente diferentes entre sí y como podemos apreciar en el siguiente cuadro comparativo



miércoles, 2 de marzo de 2016

Don Quijote de la Mancha.

Os insertamos un documental sobre Miguel de Cervantes y su novela más conocida, "El Quijote".


Miguel de Cervantes.

Miguel de Cervantes Saavedra.

(Alcalá de Henares, España, 1547 - Madrid, 1616) Escritor español, autor de Don Quijote de la Mancha (1605 y 1615), obra cumbre de la literatura universal. La inmensa fama de este libro inmortal, que parte de la parodia del género caballeresco para trazar un maravilloso retrato de los ideales y prosaísmos que cohabitan en el espíritu humano, ha hecho olvidar la existencia siempre precaria y azarosa del autor, al que ni siquiera sacó de la estrechez el fulgurante éxito del Quijote, compuesto en los últimos años de su vida.

Supuesto retrato de Cervantes, atribuido a Jáuregui
Cuarto hijo de un modesto médico, Rodrigo de Cervantes, y de Leonor de Cortinas, vivió una infancia marcada por los acuciantes problemas económicos de su familia, que en 1551 se trasladó a Valladolid, a la sazón sede de la corte, en busca de mejor fortuna. Allí inició el joven Miguel sus estudios, probablemente en un colegio de jesuitas.
Cuando en 1561 la corte regresó a Madrid, la familia Cervantes hizo lo propio, siempre a la espera de un cargo lucrativo. La inestabilidad familiar y los vaivenes azarosos de su padre (que en Valladolid fue encarcelado por deudas) determinaron que su formación intelectual, aunque extensa, fuera más bien improvisada. Aun así, parece probable que frecuentara las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca, puesto que en sus textos aparecen copiosas descripciones de la picaresca estudiantil de la época.
En 1569 salió de España, probablemente a causa de algún problema con la justicia, y se instaló en Roma, donde ingresó en la milicia, en la compañía de don Diego de Urbina, con la que participó en la batalla de Lepanto (1571). En este combate naval contra los turcos fue herido de un arcabuzazo en la mano izquierda, que le quedó anquilosada.
Cuando regresaba de vuelta a España tras varios años de vida de guarnición en Cerdeña, Lombardía, Nápoles y Sicilia (donde había adquirido un gran conocimiento de la literatura italiana), la nave en que viajaba fue abordada por piratas turcos (1575), que lo apresaron y vendieron como esclavo, junto a su hermano Rodrigo, en Argel. Allí permaneció hasta que, en 1580, un emisario de su familia logró pagar el rescate exigido por sus captores.

Don Quijote enloquece leyendo libros de caballerías (ilustración de Gustave Doré)
Ya en España, tras once años de ausencia, encontró a su familia en una situación aún más penosa, por lo que se dedicó a realizar encargos para la corte durante unos años. En 1584 casó con Catalina Salazar de Palacios, y al año siguiente se publicó su novela pastoril La Galatea. En 1587 aceptó un puesto de comisario real de abastos que, si bien le acarreó más de un problema con los campesinos, le permitió entrar en contacto con el abigarrado y pintoresco mundo del campo que tan bien reflejaría en su obra maestra, el Quijote.
Don Quijote de la Mancha
La primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha apareció en 1605; el éxito de este libro fue inmediato y considerable, pero no le sirvió para salir de la miseria. Al año siguiente la corte se trasladó de nuevo a Valladolid, y Cervantes con ella, para poder seguir mendigando favores. Mientras los grandes poetas del Siglo de Oro, empezando por Francisco de Quevedo o Luis de Góngora, gozaban de una sólida posición o de la protección de aristócratas, y el mejor dramaturgo de la época, Lope de Vega, podía incluso vivir de su obra, la justa fama que le había dado la difusión del Quijote sólo sirvió a Cervantes para publicar otras obras que ya tenía escritas: los cuentos morales de las Novelas ejemplares, el Viaje del Parnaso y las Comedias y entremeses.
En 1615, meses antes de su muerte, envió a la imprenta el segundo tomo del Quijote, con lo que quedaba completa la obra que lo sitúa como uno de los más grandes escritores de la historia y como el fundador de la novela en el sentido moderno de la palabra. A partir de una sátira corrosiva de las novelas de caballerías, el libro construye un cuadro tragicómico de la vida y explora las profundidades del alma a través de las andanzas de dos personajes arquetípicos y contrapuestos, el iluminado don Quijote y su prosaico escudero Sancho Panza.
Las dos partes del Quijote ofrecen, en cuanto a técnica novelística, notables diferencias. De ambas, la segunda (de la que se publicó en Tarragona una versión apócrifa, conocida como el Quijote de Avellaneda, que Cervantes tuvo tiempo de rechazar y criticar por escrito) es, por muchos motivos, más perfecta que la primera, publicada diez años antes. Su estilo revela mayor cuidado, y el efecto cómico deja de buscarse en lo grotesco y se consigue con recursos más depurados.
Los dos personajes principales adquieren también mayor complejidad, al emprender cada uno de ellos caminos contradictorios, que conducen a don Quijote hacia la cordura y el desengaño, mientras Sancho Panza siente nacer en sí nobles anhelos de generosidad y justicia. Pero la grandeza del Quijote no debe ocultar el valor del resto de la producción literaria de Cervantes, entre la que destaca la novela itinerante Los trabajos de Persiles y Sigismunda, su auténtico testamento literario.
Aquí os dejamos dos pdfs en los que encontrareis la primera y segunda parte del Quijote, ¡disfrutadlo!

lunes, 22 de febrero de 2016

Santa Teresa de Jesús.

Biografía:

(Gotarrendura, Ávila, 1515 - Alba de Tormes, 1582) Religiosa y escritora mística española, conocida también como Santa Teresa de Ávila. Teresa de Jesús es el nombre de religión adoptado por Teresa de Cepeda y Ahumada, hija de Alonso Sánchez de Cepeda, probable descendiente de judíos conversos, y de Beatriz de Ahumada, perteneciente a una noble familia abulense. Algunas de sus obras mayores son: La vida (escrito entre 1562 y 1565), las Relaciones espirituales, el Libro de las fundaciones (iniciado en 1573 y publicado en 1610) y sus 409 Cartas.



La Vida abarca desde su infancia hasta la fundación del primer convento reformado de San José de Ávila, en 1562. Gracias a ella se sabe de su infantil afición por los libros de caballerías y de vidas de santos. En 1531, su padre la internó como pupila en el convento de monjas agustinas de Santa María de Gracia, pero al año siguiente tuvo que volver a su casa aquejada de una grave enfermedad. 
Vistió el hábito en 1536, y en 1537 hizo su profesión. Por entonces empezó para ella una época de angustia y enfermedad, que se prolongaría hasta 1542.
En 1604 se inició el proceso de canonización de Teresa. En 1614 fue declarada beata, y en 1622 fue canonizada por Gregorio XV. En 1970 fue proclamada doctora de la Iglesia, siendo la primera mujer que recibía esta distinción.
Características de sus obras:
Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que los que cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.
Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección; Conceptos del amor de Dios y El castillo interior (o Las Moradas). Además de estas tres, pertenecen otras como: Vida de Santa Teresa de Jesús escrita por ella misma. 
También escribió poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Los escritos de la santa se han traducido a varios idiomas. 

Algunos de sus poemas:

AL NACIMIENTO DE JESÚS.
Hoy nos viene a redimir
un Zagal, nuestro pariente,
Gil, que es Dios omnipotente.

 Por eso nos ha sacado
de prisión a Satanás;
mas es pariente de Bras,
y de Menga, y de Llorente.
¡Oh, que es Dios omnipotente!

 Pues si es Dios, ¿cómo es vendido
y muere crucificado?
 ¿No ves que mató el pecado,
padeciendo el inocente?
Gil, que es dios omnipotente.

 Mi fe, yo lo vi nacido
de una muy linda Zagala.
 Pues si es Dios ¿cómo ha querido
estar con tan pobre gente?
 ¿No ves, que es omnipotente?

 Déjate de esas preguntas,
muramos por le servir,
y pues El viene a morir
muramos con El, Llorente,
pues es Dios omnipotente.




Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero.

Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor;
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí:
cuando el corazón le di
puso en él este letrero,
que muero porque no muero.

Esta divina prisión,
del amor en que yo vivo,
ha hecho a Dios mi cautivo,
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a Dios mi prisionero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel, estos hierros
en que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
me causa dolor tan fiero,
que muero porque no muero.

¡Ay, qué vida tan amarga
do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
no lo es la esperanza larga:
quíteme Dios esta carga,
más pesada que el acero,
que muero porque no muero.

Sólo con la confianza
vivo de que he de morir,
porque muriendo el vivir
me asegura mi esperanza;
muerte do el vivir se alcanza,
no te tardes, que te espero,
que muero porque no muero.

Mira que el amor es fuerte;
vida, no me seas molesta,
mira que sólo me resta,
para ganarte perderte.
Venga ya la dulce muerte,
el morir venga ligero
que muero porque no muero.

Aquella vida de arriba,
que es la vida verdadera,
hasta que esta vida muera,
no se goza estando viva:
muerte, no me seas esquiva;
viva muriendo primero,
que muero porque no muero.

Vida, ¿qué puedo yo darle
a mi Dios que vive en mí,
si no es el perderte a ti,
para merecer ganarle?
Quiero muriendo alcanzarle,
pues tanto a mi Amado quiero,
que muero porque no muero.

Enlace del Libro de la Vida de Santa Teresa de Jesús (para ampliar y saber): 

viernes, 12 de febrero de 2016

San Juan de la Cruz.

Biografía.

Su verdadero nombre era Juan de Yepes y nació el 24 de junio de 1542 en Fontiveros, pequeño pueblo abulense perteneciente a Castilla y León, una comunidad autónoma de España.
Murió su padre cuando Juan tenía seis años; a los nueve años, se trasladó con su madre al abulense pueblo de Medina del Campo, en donde a los 17 años, ingresa en un colegio de jesuitas para estudiar humanidades.
El año 1563 toma los hábitos de la orden religiosa Carmelita, adoptando el nuevo nombre de fray Juan de san Matías; al año siguiente se traslada a Salamanca para cursar estudios de teología en su célebre universidad. En el año 1567 es ordenado sacerdote, y adopta el nuevo y definitivo nombre de Juan de la Cruz. Su ilustre paisana de Ávila, Teresa de Jesús, trabó gran amistad con él y le integró en el movimiento de la reforma carmelita que ella había iniciado.
En 1568 Juan de la Cruz fundó el primer convento de Carmelitas Descalzos, los cuales practicaban a ultranza la contemplación y la austeridad. Unos años después, 1577, sus intentos reformistas de las órdenes monásticas, le llevaron a sufrir 9 meses de dura prisión en un convento de Toledo, acusado de apóstata. De su cautiverio en aquella cárcel-convento de Toledo, nace la composición de su obra cumbre: "Cántico espiritual". En otras poesías se puede llegar a entrever en lenguaje subliminal, el relato que hace de su astuta y sorprendente huida en la madrugada del 15 de agosto de 1578, estando la fortaleza sobre un peligroso acantilado sobre el Tajo profundo que ciñe a Toledo.



Para huir de la prisión conventual toledana, contó con las influencias que ejerció su paisana Teresa de Jesús, ante la duquesa de Alba. Con su huida dio en refugiarse en un convento de Jaén y continuó con la reforma carmelitana, fundando varios conventos por Andalucía. En esta región llegó a ser nombrado Vicario Provincial de la orden de Carmelitas Descalzos; pero el buen Juan siguió con su obstinación de la reforma, lo que le llevó a enfrentamientos con la jerarquía religiosa y a sufrir nueva prisión en el convento de la Peñuela, en plena Sierra Morena, en donde culminó la escritura de sus principales obras literarias.
Cuando por fin es excarcelado y se dispone a cumplir con el traslado que se le impone a América, el 14 de diciembre de 1591, muere a la edad de 49 años.

135 años después, es elevado a la categoría de santo, por la iglesia católica.


Obras:
En total San Juan de la Cruz tiene 20 composiciones que se dividen en poemas menores y mayores.
Poemas menores: Romances, canciones (El Pastorcico) y glosas.
Poemas mayores: "La noche oscura del alma", "La llama de amor viva" y "El Cántico Espiritual".

Podríamos decir y destacar que las obras de San Juan de la Cruz tienen las siguientes características:

-Un tema exclusivo: el amor divino.
En la historia de la poesía no ha habido expresión más alta del amor divino que los poemas de San Juan de la Cruz. Resulta paradójico que esta expresión se realice mediante un lenguaje plenamente humano, cargado de sensualidad y de afectividad y lleno de referencias a la naturaleza.


-El estilo: la expresión de lo inefable.
Por inefable entendemos aquello que no puede explicarse con palabras. La poesía mayor de San Juan de la Cruz es un intento de expresar una experiencia de amor supremo  (la experiencia mística) que, por su condición especial, resulta difícilmente comunicable. 

A pesar de todo, la experiencia mística es inefable, y sólo podrá darse de ella "alguna luz general", pues el lenguaje resulta siempre insuficiente. Ocurre algo parecido a cuando, tras contemplar un hecho maravilloso, nos faltan palabras para describirlo.

Para la expresión de lo inefable "la unión mística", San Juan recurre con frecuencia a un lenguaje lleno de paradojas, antítesis, símbolos y metáforas. Todos estos recursos reflejan la dificultad que el poeta encuentra para transmitir su experiencia mística.

El amor, motivo central de toda su poesía, proyecta sobre los versos de San Juan una carga de afectividad que se refleja en el uso abundante del tono exclamativo y del diminutivo.

En cuanto al léxico, se da en la poesía de San Juan un original contraste entre términos cultos y populares.

-Inspiración y técnica:
Escribía desde una posición de rapto, de éxtasis; y, sin embargo, no cabe olvidar que San Juan posee una técnica depuradísima, gracias a la cual consigue dar a sus versos una elevada calidad artística.
En definitiva, si por una parte encontramos en San Juan un poeta de inspiración, que escribe en ese estado de arrobo que le produce su inmenso amor por Dios, por otra parte nos encontramos también un poeta de indudable maestría técnica, vinculado a la tradición poética de su siglo.


"El pastorcico."

Un pastorcico solo está penado
ageno de plazer y de contento
y en su pastora puesto el pensamiento
y el pecho del amor muy lastimado.

No llora por averle amor llagado
que no le pena verse así affligido
aunque en el coraçón está herido
mas llora por pensar que está olbidado.

Que sólo de pensar que está olbidado
de su vella pastora con gran pena
se dexa maltratar en tierra agena
el pecho del amor mui lastimado!

Y dize el pastorcito: ¡Ay desdichado
de aquel que de mi amor a hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia
y el pecho por su amor muy lastimado!

Y a cavo de un gran rato se a encumbrado
sobre un árbol do abrió sus braços vellos
y muerto se a quedado asido dellos
el pecho del amor muy lastimado.